El hipertiroidismo es una enfermedad hormonal que afecta a la glándula tiroides, la mayoría de las veces es causado por una hiperplasia adenomatosa tiroidea funcional (o adenoma tiroideo), tumor benigno, que puede afectar a un lóbulo tiroides (30%) o a los dos (70% de los casos) y que hace que dicha glándula secrete mayor cantidad de hormona. Solamente en un 2% es debida a un tumor maligno. Esta enfermedad seria comparable con el bocio nodular tóxico en humanos.

¿A qué población felina afecta?

Afecta a gatos de edad avanzada y con una media de edad entre los 9-10 años pero puede aparecer desde los 5 años en muy raras ocasiones o en animales mayores de 12 años, no existe predisposición sexual y tiene mayor riesgo en razas Común Europeo, siendo el Siamés el que tiene menos prevalencia.

¿Cómo reconocer la enfermedad?

El exceso de hormona tiroidea provoca unos síntomas determinados que inicialmente se presenta como un cuadro clínico leve-moderado que comienza con pérdida de peso (85-95%), polifagia o aumento del apetito (50-75%) y que evoluciona a pérdida de peso grave y con un aumento característico de que beben más y orinan más “poliuria-polidipsia” (35-65%), cambios de comportamiento como hiperactividad, nerviosismo, irritabilidad o comportamiento agresivo (30-55%), vómitos (30-45%), disnea, taquipnea o jadeo (20-40%).

 

En el examen físico se podrá palpar la glándula tiroidea ya que en un 80-95% de los casos está aumentada, delgadez (60-70%), taquicardia (40-60%), soplo cardíaco (35-55%), pelaje mal cuidado o alopecias, agresividad (“tormenta tiroidea”).

Estudio laboratorial para el diagnóstico

La enfermedad se diagnostica mediante controles sanguíneos básicos  tales como hemograma (policitemia, leucocitosis), bioquímicas (elevación de enzimas hepáticas 50-85%), urianálisis y sobre todo con la determinación de la T4 total (hormona tiroidea en sangre).  Entre un 20 y un 40% de los gatos hipertiroideos tienen insuficiencia renal concurrente.

El diagnóstico de esta enfermedad no siempre es sencillo; circunstancias como el hipertiroidismo “oculto” por la fluctuación de las hormonas tiroideas dentro y fuera del rango normal en gatos con hipertiroidismo felino leve o bien por el descenso de T4 total por enfermedades concurrentes que alteran el metabolismo de esta hormona (por este motivo gatos adultos con signos clínicos de hipertiroidismo pueden presentar una T4 normal o baja); para estos casos complicados es de gran valor diagnóstico utilizar otros métodos de cuantificación como es la determinación de la T4 en diálisis.

La prueba más sensible y novedosa para el diagnóstico del hipotiroidismo felino es la determinación de T4 libre por el método de diálisis de equilibrio siendo además especialmente útil en gatos con enfermedades concurrentes en las que T4 total permanece sin alteraciones. Sin embargo, no debe usarse como único criterio ya que en algunos gatos eutiroideos con enfermedades concurrentes pueden presentar concentraciones altas de T4 libre.

Estudio de imagen

Es interesante también la evaluación radiológica del tórax especialmente si hay signos de cardiopatía (30 – 50% de gatos hipertiroideos padecen cardiomegalia de grado variable), ecocardiografía y ecografía de tiroides, pero es la escintigrafía con pertecnetato la técnica de imagen de elección y que nos permite valorar la funcionalidad de la glándula , la tomografía computerizada también nos es útil.

¿Tiene tratamiento?

En caso de que se confirme la enfermedad, el paciente deberá recibir un tratamiento encaminado a disminuir la concentraciones de hormonas tiroides en sangre. El tratamiento de elección depende de varios factores: disponibilidad de medicina nuclear, edad del gato, presencia de alteraciones cardiovasculares asociadas a la enfermedad, patologías concurrentes y el propietario, ya que cada uno ofrece unas ventajas y unos inconvenientes.

> Tiroidectomía (tratamiento quirúrgico)

> Yodo radiactivo

> Medicación antitiroidea: útiles a corto plazo previo a cirugía o a largo plazo como único tratamiento.

> Dieta baja en yodo

¿Qué pronóstico tiene?

El pronóstico varía dependiendo del estado en el que se diagnostique la enfermedad, por lo general es bueno cuando la función cardiovascular no está afectada pero el pronóstico varía en casos en los que exista na enfermedad concurrente como fallo renal o diabetes mellitus.

No debemos olvidar que la mejor manera de controlar la enfermedad es con un diagnóstico precoz y evitando enfermedades concomitantes en la población de mayor riesgo.

Pilar Portero García

Servicios de Medicina Interna y Felina

Guadiamar, Servicios Veterinarios de Referencia

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