La luxación de rótula es una patología ortopédica de la rodilla que se presenta con cierta  frecuencia en la especie canina. Consiste en un desplazamiento de la rótula desde el surco troclear, que  es su posición anatómica normal, hacia la parte medial o lateral de la rodilla. Se trata de una patología hereditaria y en ocasiones congénita, con una clara predisposición racial y que suele ser bilateral. Según la dirección en la que se luxe la rótula podemos clasificarla como luxación medial  o luxación lateral. Aunque ambas presentaciones se  pueden dar en  cualquier tipo de perro, es más habitual ver luxaciones mediales en razas pequeñas y luxaciones laterales en animales de mayor tamaño.

La rótula se observa fuera del surco rotuliano

Los principales factores anatómicos  que afectan a la estabilidad de la rótula  son la profundidad del surco rotuliano,  la integridad de  los ligamentos femoro-rotulianos y la correcta alineación del mecanismo extensor de la rodilla (Cuadriceps, Rótula, Tuberosidad Tibial), siendo este último el responsable principal de la luxación de rótula. Deformaciones de diferente naturaleza en la anatomía del miembro pelviano van a influir sobre este correcto alineamiento del mecanismo extensor de la rodilla. Desviaciones en Varus o Valgus de fémur distal, variaciones significativas del ángulo de anteversión del fémur y rotación externa o interna de la tibia proximal son las principales modificaciones anatómicas  responsables de la luxación de rótula.

No todos los pacientes van a presentar el mismo grado de inestabilidad rotuliana. En base a esta inestabilidad se ha establecido una clasificación en cuatro grados.

“NORMAL”: Sin evidencia de luxación rotuliana

GRADO I”: La rótula se luxa aplicando presión manual directa en dirección medial o lateral y/o manipulando rodilla y tarso simultáneamente. La rotula vuelve espontánea y rápidamente a su posición normal al cesar la manipulación de la rodilla.

GRADO II¨: La rótula se luxa, y permanece luxada, cuando se realiza el movimiento de flexión-extensión de la rodilla o al desplazarla manualmente, aunque vuelve a su posición normal fácilmente, bien por manipulación directa sobre la rótula  o al flexionar-extender la extremidad.

GRADO III”: La rótula está permanentemente luxada aunque puede ser reducida manualmente con mayor o menor dificultad.

GRADO IV”: La rótula está permanentemente luxada y la reducción manual es imposible.

SIGNOS CLÍNICOS

La cojera característica del animal con luxación de rótula es una cojera de no apoyo intermitente de intensidad variable. Habitualmente pacientes con grado más alto de luxación presentaran una cojera de mayor intensidad. Con frecuencia encontramos casos de luxaciones de Grado I o incluso  Grado II sin apenas sintomatología, y que son diagnosticados en pacientes de cierta edad sin que  el propietario hubiera notado nunca síntoma alguno.

TRATAMIENTO DE LA LUXACIÓN DE RÓTULA

El tratamiento de esta patología es quirúrgico, y existen diferentes procedimientos para tratar este problema (Desmotomias, Surcoplastia, Imbricación de Cápsula Articular, Transposición Tuberosidad  Tibial y Ostectomías correctoras de Fémur y/o Tibia). Para garantizar un buen resultado es necesario utilizar más de una técnica para estabilizar la rótula, siendo la combinación de Surcoplastia, Imbricación de Cápsula Articular y Transposición Tuberosidad  Tibial la más usada. Las ostectomías suelen realizarse en casos de deformaciones importantes de fémur o tibia.

Imagen de surcoplastia en cuña. Técnica de profundización del surco rotuliano

La decisión sobre en qué  pacientes estaría indicado realizar estabilización quirúrgica de la rótula va a depender no solo del grado de luxación si no principalmente de la gravedad de la sintomatología y del nivel de actividad física del paciente. Pacientes de raza pequeña de cierta edad, con bajo grado de luxación, baja actividad física y sin apenas sintomatología no suelen someterse a cirugía. La mayoría de perros con Grado II o superior terminaran por someterse a estabilización de la rótula.

Radiografía de transposición de Tuberosidad Tibial fijada con dos Agujas de Kischner

Dentro del grupo de pacientes con bajo grado de luxación y sin apenas sintomatología encontramos en ocasiones casos de cojera aguda sin buena respuesta al manejo conservador. A veces no hay una luxación completa de la rótula si no simplemente una subluxación, ya que la rótula no llega a saltar por encima del epicóndilo femoral. La causa de esta cojera suele ser la lesión del cartílago articular de la rótula y del fémur en la zona en la que rozan cuando la rótula se luxa. Se produce una erosión de ambas superficies articulares que ocasiona dolor y por tanto cojera. Si no se está familiarizado con este tipo de casos, la exploración de estos animales crea inquietud al traumatólogo, ya que el grado de luxación que se percibe en la exploración no justifica el cuadro que presenta el paciente. Por suerte en la mayoría de los casos se puede percibir una sensación de roce entre las superficies articulares, con molestia evidente a la manipulación. En estas rodillas es necesario estabilizar la rótula, ya que hasta que no consigamos normalizar el recorrido de la rótula sobre el surco rotuliano no conseguiremos que la erosión articular cicatrice. Estas erosiones articulares también las encontramos en pacientes con luxación de grado más elevado, y por supuesto influyen en la gravedad del cuadro clínico.

Las técnicas que se utilizan  para estabilizar la rótula en estos animales son las mismas que para una luxación normal. Además algunos autores recomiendan realizar un legrado o un “forage” (perforación de múltiples orificios de pequeño diámetro) en  la superficie erosionada, con la intención de mejorar el aporte sanguíneo al hueso subcondral y acelerar la cicatrización.

Erosión de la superficie articular en rotula y fémur

El pronóstico para estos pacientes suele ser bueno, aunque es habitual que la recuperación sea más lenta que en animales con luxación de rotula pero sin presencia de erosiones articulares.

Javier López Castillo 

Servicio Cirugía General y Traumatología

Hospital Veterinario Guadiamar. Servicios Veterinarios de Referencia