El golpe de calor es un síndrome de lesión celular causado por un incremento significativo de la temperatura corporal con pérdida de los mecanismos fisiológicos de disipación de calor. Está descrito más frecuentemente en perros que en gatos. El golpe de calor puede causar lesiones en casi todos los sistemas orgánicos y se considera potencialmente mortal.

¿QUÉ CAUSAS DESENCADENAN UN GOLPE DE CALOR?

  • Factores ambientales: exposición excesiva al calor.
  • Factores médicos: el golpe de calor puede originarse a consecuencia de otras enfermedades que incrementen la tasa metabólica, como el hipertiroidismo, o que disminuyan la respuesta de enfriamiento, como la obesidad y la obstrucción de vías respiratorias altas.
  • Otros factores: episodios previos de golpe de calor, toxinas, fármacos o agotamiento tras realizar ejercicio.

¿CÓMO IDENTIFICAR UN GOLPE DE CALOR?

El golpe de calor se producirá más frecuentemente en épocas estivales, tras exposición a temperaturas elevadas o tras realizar un ejercicio extenuante. Los perros braquicéfalos (de hocico achatado), están predispuestos a padecer golpes de calor, debido a la anatomía de sus vías respiratorias, que eliminan calor de forma menos eficaz.

El primer síntoma que se puede observar es el jadeo exagerado por parte del animal. También podremos ver otros signos como intranquilidad, babeo, vómitos y diarreas. Si el golpe de calor avanza, el paciente se mantendrá postrado y pueden tener lugar convulsiones e incluso la muerte.

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE?

El golpe de calor puede causar lesiones en prácticamente todos los sistemas orgánicos.

Mucosa oral pálida

El aparato cardiorrespiratorio es el primero que se ve afectado. Al principio el animal presentará jadeo, taquicardia, hipertensión y congestión de mucosas. Si la hipertermia es continuada, el jadeo evolucionará a hiperventilación. Comenzaremos a ver hipotensión, con falta de riego sanguíneo a los tejidos (hipoperfusión). Esto puede desencadenar  una falta de oxigenación de tejidos (hipoxemia) y un shock hipovolémico. En este estado, las mucosas serán pálidas y la temperatura corporal será variable.

La lesión térmica también afectará al hígado, que disminuirá su síntesis de proteínas y factores de coagulación. Podremos ver una coagulación intravascular diseminada (CID), que dará lugar a hemorragias generalizadas. Las hemorragias en el sistema nervioso central (SNC) pueden causar convulsiones, que pueden ayudar a empeorar la hipertermia. La afectación del SNC puede desencadenar hipoventilación, parada respiratoria y parada cardíaca.

La hipoperfusión en el aparato digestivo causa necrosis y desprendimiento de la mucosa. Esto puede desembocar en septicemia y síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS). La pérdida de la mucosa intestinal por ulceración puede provocar hemorragias digestivas.

Por último, el golpe de calor puede producir una insuficiencia renal aguda y un daño en los músculos del cuerpo, especialmente si se produce ejercicio extremo o convulsiones. La necrosis muscular producirá una liberación de mioglobina, que es tóxica para las células renales y agravará la sintomatología.

¿QUÉ PRUEBAS ANALÍTICAS TENEMOS QUE HACER?

Es imprescindible realizar una analítica sanguínea, que incluya hemograma, bioquímica sérica completa, electrolitos y pruebas de coagulación. Hay que prestar especial atención al hematocrito y cantidad de proteínas en sangre, al recuento de plaquetas, a los valores hepáticos y renales y al índice de glucemia. Confirmaremos los recuentos celulares con un frotis sanguíneo, donde podremos ver eritrocitos nucleados como resultado de la lesión térmica de la médula ósea.

Estas pruebas se deben complementar con un análisis de orina, donde podremos ver hallazgos de insuficiencia renal, como presencia de proteínas y mioglobina en orina. También es interesante evaluar el estado ácido-base del paciente, ya que la hiperventilación dará lugar a una alcalosis respiratoria.

¿CUÁL ES SU TRATAMIENTO?

Cojín enfriador

El propietario en casa debe aplicar agua fría sobre el pelo del animal, antes y durante su traslado al hospital veterinario. También es útil estimular la evaporación del agua proporcionando circulación de aire alrededor del paciente. Debemos evitar enfriar con agua helada, ya que un enfriamiento rápido causaría vasoconstricción cutánea, con pérdida de disipación del calor.

Las medidas de enfriamiento deben continuar tras la llegada del animal al hospital si su temperatura corporal es superior a 40ºC. Si es inferior, se deben interrumpir las medidas de enfriamiento y proteger al paciente de la hipotermia, que aumenta la morbilidad y la mortalidad.

 

 

Es imprescindible el uso inmediato de oxigenoterapia, evitando colocar al paciente dentro de cámaras que puedan acumular calor, y la fluidoterapia intravenosa, cuya dosis y velocidad de administración  varían según el estado del paciente.

Oxigenoterapia

 

Tendremos que administrar glucosa vía intravenosa a los pacientes con hipoglucemia y tratar sintomáticamente las posibles alteraciones digestivas, cardíacas, neurológicas…  Si hay signos de shock séptico, están indicados antibióticos de amplio espectro como la ampicilina o la cefazolina.

Los cuidados intensivos son imprescindibles en el golpe de calor, con monitorización continua de las constantes vitales del paciente, electrocardiograma, presiones arteriales y glucemia. El diagnóstico y tratamiento inmediatos serán puntos claves para establecer el pronóstico del síndrome.

Ángela Gamero Cabrera

Residente Hospital Veterinario Guadiamar

Servicios Veterinarios de Referencia

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