¿Por qué hacerla?

El síndrome de dilatación-torsión gástrica (DTG) es un síndrome agudo, con resultado frecuentemente fatal, de etiología desconocida. Presenta una clara predisposición por razas grandes y gigantes de perros, con un alto ratio de anchura/profundidad torácica. La tasa de mortalidad en los pacientes que sufren un primer episodio de DTG oscila entre el 10% y el 60%. Sin embargo, la mortalidad solo alcanza el 1% cuando se produce únicamente la dilatación sin torsión gástrica. La mayoría de los pacientes afectados fallecen si no son tratados urgentemente. La estabilización inmediata mediante el adecuado tratamiento médico, seguida de cirugía correctora y cuidados intensivos, son necesarios para corregir adecuadamente las alteraciones cardiovasculares, digestivas,… producidas por la DTG.

Hasta el 76-80% de los pacientes que han sido tratados solo medicamente o en conjunto con reposición quirúrgica del estómago sin realizar gastropexia (fijación con sutura del estómago a la pared abdominal), sufren una recaída y muerte antes de transcurrido un año. Esta alta tasa de repetición y mortalidad hacen de la gastropexia un factor fundamental en el manejo de este síndrome.

¿Cuándo hacerla?

Son numerosos los estudios que avalan la importancia de las gastropexias como medio de prevención de la DTG en el perro. La gastropexia preventiva evita la aparición de un primer episodio de DTG en pacientes genéticamente predispuestos a sufrirla, e igualmente evita la repetición en pacientes que ya han sobrevivido a un primer episodio de DTG, tratado inicialmente con terapia médica.

Los rasgos de los pacientes que aumentan el riesgo de sufrir el síndrome de DTG son:

  1. alto peso
  2. razas con un elevado ratio anchura/profundidad torácica.
  3. ser de pura raza
  4. aumento de edad
  5. predisposición genética.
  6. haber sufrido un episodio anterior de DTG
  7. tener un pariente en primer grado que ha sufrido un episodio de DTG
  8. haber padecido una torsión del bazo.

Los perros de riesgo mayores de 7 años presentan el doble de riesgo de sufrir un episodio de DTG que los pacientes entre 2 y 4 años.

La gastropexia preventiva está especialmente indicada en todos aquellos pacientes que presentan uno o más de las características mencionadas.

¿Qué técnica es la más adecuada?

Uno de los principales obstáculos para el propietario a la hora de realizar la gastropexia preventiva es la agresión quirúrgica y el dolor postoperatorio que suponen la técnica por cirugía convencional.

Desde que en 1996 se publicaron los primeros trabajos evaluando el uso de técnicas mínimamente invasivas para la realización de gastropexias en perros, varios autores han presentado diferentes técnicas asistidas o totalmente laparoscópicas para la realización de gastropexias preventivas o como tratamiento a un episodio de DTG. Las técnicas de mínima invasión reducen el daño quirúrgico, acortan los tiempos quirúrgicos de recuperación y disminuyen el dolor para el animal, circunstancias todas ellas que ayudan a que exista un menor rechazo por parte de los propietarios que con las cirugías abiertas.

Casi todas las técnicas de gastropexia desarrolladas para ser realizadas por cirugía convencional son aplicables mediante abordaje laparoscópico. Los objetivos de cualquiera de estas técnicas son:

  1. ser de fácil realización.
  2. que produzcan una unión permanente entre el estómago y la pared abdominal derecha
  3. que no alteren la función digestiva
  4. que tengan un mínimo riesgo de complicaciones quirúrgicas.

Gracias al empleo del abordaje laparoscópico podemos evaluar de manera objetiva el estado de todos los órganos abdominales. Esta evaluación laparoscópica y, en especial del aspecto del estómago y del bazo son vitales en aquellos animales que han sufrido una DTG.

La gastropexia preventiva se puede realizar a partir de los 6 meses de edad y se recomienda hacerlo de modo simultáneo con la esterilización.

Los resultados publicados verifican que los tiempos quirúrgicos empleando cirugía abierta clásica o totalmente laparoscópica son comparables cuando los procedimientos laparoscópicos son realizados por un cirujano experimentado.

Las ventajas de la técnica totalmente laparoscópica sobre las asistidas son:

  1. minimización del tamaño de las incisiones
  2. menor agresión a la pared abdominal
  3. reducción del dolor postoperatorio
  4. vuelta más rápida al ritmo de vida normal

Tras realizar la gastropexia laparoscópica preventiva, los pacientes pueden reiniciar la ingesta oral controlada y recibir el alta hospitalaria el mismo día de la intervención.

Después de ser sometidos a una gastropexia preventiva los pacientes deben mantener un control de la actividad física durante 10-14 días, para facilitar la correcta unión cicatricial entre el estómago y la pared abdominal. Se recomienda realizar controles ecográficos a los 6 y 12 meses de la intervención, para garantizar la integridad de la gastropexia a largo plazo.

Beatriz Loscertales Martin de Agar

Servicio Cirugía Laparoscópica

Guadiamar Servicios Veterinarios de Referencia