A lo largo de los años, los términos para nombrar a esta patología han sido muchos. Por ejemplo, úlcera del Bóxer, ulcera indolente, ulcera de bordes levantados, de bordes desprendidos, etc. Su actual nomenclatura es defecto epitelial corneal espontáneo crónico y sus siglas en inglés son SCCED. Se trata de úlceras superficiales que generalmente no logran cicatrizar con tratamiento médico. Presentan bordes epiteliales no adheridos, reacción vascular asociada variable y dolor. El mecanismo patológico por el que se produce es por displasia del epitelio y membrana basal anormal. La inervación en estas córneas suele ser deficitaria.

Se da animales de mediana edad, aunque la frecuencia aumenta con la edad. La raza clásica predispuesta es el bóxer, aunque por su mayor frecuencia actualmente, el bulldog francés y el inglés son posiblemente los más afectados en la clínica diaria. Al igual que ocurre en gatos, estas úlceras afectan sobre todo a pacientes braquicefálicos.

El fundamental descartar la presencia de patologías subyacentes susceptibles de provocar úlceras como ojo seco, distiquiasis, cilio ectópico, defectos palpebrales, etc.

Los tratamientos quirúrgicos descritos hasta hace unos años incluían sobre todo el desbridado y la queratotomía en rejilla o puntiforme, junto con el cierre de la membrana nictitante a modo de vendaje fisiológico. También se ha descrito la aplicación de cianocrilato, termoqueratoplastia y queratectomía superficial.

 

Sin embargo actualmente la técnica de elección en la mayoría de los casos es el fresado corneal con fresa de diamante y la colocación de lentilla terapéutica. La técnica consiste en primer lugar en desinfectar y anestesiar la córnea con povidona diluida y gotas anestésicas, realizar un desbridado del epitelio suelto o con falta de adherencia. A continuación, realizar un pulido o fresado de la zona afectada. Siendo un procedimiento muy seguro ya que no se accede más allá de la membrana basal del epitelio. No llegando al estroma. El procedimiento termina con la colocación de lentilla terapéutica durante 7-10 días. Nuestros pacientes presentan gran variabilidad de tamaños de globos oculares y córneas por lo que la selección del diámetro y el radio de curvatura de la lentilla disminuirá la posibilidad de pérdida de ésta por mal ajuste. Igualmente, el material de la lentilla debe ser el adecuado para permanecer el tiempo necesario permitiendo la oxigenación de la córnea y la difusión de los fármacos tópicos. El collar isabelino evitará que el paciente pueda autolesionarse, aunque la lentilla provoca un efecto analgésico en córnea.

Esta técnica se realiza en la mayoría de los casos con el paciente despierto salvo en pacientes poco colaboradores. La realización de un cierre parcial del párpado (tarsorrafia parcial temporal) para evitar la caída de la lentilla es opcional.

Antibiótico tópico de amplio espectro para prevenir infección y ciclopentolato para aumentar el confort son habitualmente prescritos tras la cirugía. 

Mas del 92% de los pacientes cicatrizaron con la realización del procedimiento una sola vez, tasa que ascendió al 100% de curación en caso de tener que repetir la técnica por segunda vez según la bibliografía.

En gatos, esta técnica quirúrgica, podría provocar secuestro corneal felino por lo que en principio, esta desaconsejada.

Ventajas principales del fresado frente a la queratotomía:

  • Mayor tasa de cicatrización que sólo con el desbridado (50%) o sólo con la queratotomía (80%)
  • Procedimiento rápido, indoloro y sin necesidad de anestesia general.
  • Mayor seguridad al no profundizar en estroma.
  • La lente terapéutica transparente nos permite controlar la evolución tanto al veterinario como a su propietario.

 

Fidel Causse  del Río

Responsable Servicio Oftalmología del HOSPITAL VETERINARIO GUADIAMAR