1.-Introducción

La cistitis idiopática felina (CIF), también denominada cistitis intersticial, es una patología que afecta tanto a machos como a hembras, siendo una enfermedad particularmente dolorosa en esta especie. Se considera actualmente la forma más frecuente de enfermedad del tracto urinario inferior: en torno a un 60-70% de los cuadros no obstructivos en gatos menores a 10 años son debidos a esta patología.

Se trata de un proceso crónico, normalmente secundario a episodios agudos iniciales., que se puede clasificar como obstructivo o no obstructivo.  Los episodios obstructivos son más frecuentes en gatos machos ya que su uretra es más estrecha que la de las hembras.

El cuadro no obstructivo lo conforman signos como disuria, hematuria, polaquiuria, disminución del apetito y cambios de comportamiento.

En animales que presentan un cuadro obstructivo podemos ver que acuden a la bandeja continuamente pero no consiguen orinar. Este cuadro constituye una urgencia médica. En cuadros más graves los pacientes pueden presentar incluso vómitos.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El diagnóstico de esta patología es por exclusión, es decir, tras realizar pruebas laboratoriales (analítica sanguínea y de orina) y de imagen (radiografía y ecografía abdominal) que descarten otras posibles causas de disfunción urinaria como pueden ser la cistitis bacteriana, urolitiasis o carcinoma de células de transición. Por tanto, una vez descartados estos procesos podemos hablar de CIF. En el análisis de orina de un paciente con cistitis idiopática podemos encontrar sangre, proteínas y cristales que suelen ser no significativos. Los hallazgos radiográficos y ecográficos no son específicos, siendo el engrosamiento de la pared vesical el hallazgo más común.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

Se ha comprobado que la cistitis idiopática felina es una enfermedad multifactorial, que involucra múltiples anormalidades en la vejiga de la orina, sistema nervioso central y endocrino, las cuales dan lugar a daños en el urotelio vesical y a una fuerte inflamación del mismo.

El factor desencadenante es el estrés. El ambiente indoor de algunos gatos puede ser monótono y predecible. Otros factores predisponentes pueden ser: presencia de varios gatos en la misma casa, sobrepeso, cambios en el entorno (como llegada de nuevos miembros de la familia, la introducción de un perro en casa, mudanzas…), enfermedades concomitantes, inactividad, falta de separación de las zonas de juego, eliminación, comida y descanso, presencia de gatos extraños fuera de la casa, falta o ausencia de tiempo de juego, entre otras.

¿CUÁL ES SU TRATAMIENTO?

En los casos en los que las manifestaciones clínicas son constantes y no cesan, el tratamiento resulta un poco complejo. Por un lado, vamos a necesitar medicamentos que reduzcan el dolor y la inflamación, pero debido a la influencia del estrés en la patogenia del CIF, la terapia se basa principalmente en su reducción. Debemos hacer un enfoque multifactorial del problema incluyendo: dieta, feromonas, farmacoterapia y lo principal: un correcto enriquecimiento ambiental.

La dieta de estos animales se debe basar en alimentación húmeda frente a alimento seco. La meta es aumentar la ingesta de agua, ya que de esta manera se disminuye la concentración de la orina (causa que puede contribuir a la formación de cristales, tapón uretral y urolitos). Está demostrado que sólo el 11% de animales que basan su alimentación en comida húmeda tienen recidivas frente a un 39% que consumen alimento seco. El cambio de dieta debe ser siempre progresivo.

El uso de feromonas ayuda significativamente a reducir los niveles de estrés, pero no está demostrada su eficacia como terapia única. Además, su uso está aconsejado cuando podemos anticipar posibles cambios que se van a dar en el entorno del animal para ayudar en la nueva adaptación y reducir el estrés que supone una nueva situación.

Como se ha mencionado anteriormente uno de los pilares principales del tratamiento es un correcto enriquecimiento ambiental. Resulta igual o más importante que el tratamiento médico en esta patología. Se basa en:

  • Incentivar el juego y recrear situaciones de caza.
  • Que tengan una zona tranquila donde puedan jugar, arañar postes, trepar y esconderse.
  • Asegurarse de que existe una buena relación con el resto de animales en casa, de no ser así se recomienda acudir a un especialista en etología para solucionar el problema.
  • Aumentar la interacción del propietario con el gato.
  • Mantener limpios los comederos y la bandeja y usar desinfectantes que no dejen olores residuales.
  • Colocar el comedero, el bebedero y la bandeja de arena en lugares tranquilos a los que no tengan acceso animales de otras especies.
  • Seguir la regla del “1+1” que consiste en tener un comedero, bebedero y bandeja de arena más al número de gatos que se tienen en casa para evitar la competencia y por tanto el estrés.

 

Vega Miguel Rodríguez

Servicio de Urgencias y Medicina Interna

Hospital Veterinario GUADIAMAR. Servicios Veterinarios de Referencia

Las imágenes contenidas en este artículo son propiedad del Autor y/o del Hospital Veterinario Guadiamar. Queda prohibida la reproducción total o parcial de las fotografías por cualquier medio, incluidos los sistemas electrónicos de almacenaje, así como su tratamiento informático, salvo autorización expresa del Autor y/o del Hospital Veterinario Guadiamar. Reservados todos los derechos de imágenes y textos.